miércoles, 5 de febrero de 2020

Carta cuatro. Quiéreme



Quiéreme triste, 
quiéreme rota, 
quiéreme con el rostro mojado 
y aunque parezca loca.

Quiéreme aún cuando no nos salgan las palabras, 
y a veces reine el silencio. 
Quiéreme aunque vuelva al pasado de vez en cuando y me pierda armando planes,
tú por favor, sólo quiéreme.

Quiéreme abrazado a tu armadura, enredado en tus miedos, pero quiéreme.  
Aunque no seamos los mismos,
a pesar del dolor y de nuestras formas de sanar
amor mío, quiéreme.

Carta tres




Jodida
Somnolienta 
Desvelada. 

Es un horror apagar la tele, y verme, sentirme perdida, sola. Una soledad distinta, una que no conocía, una que cala en las esquinas, una que me hace sentir pena, culpa, miedo,  creo que es desolación.

Lloro por las noches, como si el alma gritara de dolor y de ahogo. No sé cómo me hice esto, por qué lo creo, y siento turbia la cabeza y abollado el corazón.

Tengo algo que decirte, es algo como una confesión, por las noches no duermo, y no dejo de hacerme sentir mal, me siento tan poca cosa, tan mugre y me aprieta la casa y quiero salir corriendo y quiero llorar y quiero parar, pero no puedo. 

Fantaseo con guardarme en una esquina del closet y no salir, que nadie me vea, quisiera no estar y no cargar conmigo. Busco tus brazos esperando encontrar un refugio, pero me regreso con puchero tragándome los mocos, porque no es tiempo de llorar, porque no tengo derecho, porque es mi culpa, yo me hago esto y no sé cómo.

También quisiera correr y estrellarme contra la pared, romperme la cabeza como a un huevo